miércoles, 26 de septiembre de 2007

3º Congreso de Economía Provincial

Con más de 50 expositores y 1.500 participantes Fundación Libertad llevó a cabo el 3º Congreso de Economía Provincial: Santa Fe 2015.

Del mismo participaron destacadas figuras del ámbito político, económico y académico nacional e internacional. Entre ellos Pedro Corona (Chile), Víctor Bísono (Rep. Dominicana), Elvira Rodriguez (España) y los nacionales Rosendo Fraga, Rabino Sergio Bergman, Mario Teijeiro, Emilio Cárdenas, Juan José Llach, Jaime Abut y Víctor Trucco.

Más info en
http://www.santafe2015.org.ar/

V Convención Internacional de Economía

En Lima, Perú, la UPC llevó a cabo el mes de septiembre
la V Convención Internacional de Economía.

Conferencia: "¿Hacia dónde va la Argentina?"
Gerardo Bongiovanni¨
Ver presentación

¿Hay en Argentina un Boom de Exportaciones?

Hace algunos años, de paso por Uruguay y luego de unas elecciones generales, me sorprendió el análisis que hacia un candidato perdidoso en una entrevista radial. Decía que a pesar de la derrota, estaba feliz porque su partido era el que más había crecido, nada menos que un 700%, pasando del 0,1 al 0,7 %.

La historia viene a cuento, porque una de las cosas que más llama la atención a los observadores externos de la Argentina, o a quienes tenemos ocasión de viajar y tomarnos esos "cinco minutos" para mirar a nuestro país desde fuera, es la forma notablemente ensimismada, o para decirlo de una manera más risueña, argentinocéntrica, con que apreciamos nuestra realidad política y económica.

Nos cuesta mucho ver a Argentina integrada al mundo, o al menos con otros países, incluso con nuestros vecinos. Nos cuesta mucho aceptar y entender que Argentina está, nos guste o no, dentro de un mundo cada vez más integrado (o globalizado como se suele decir) y que sufre los vaivenes positivos y negativos de lo que ocurre allende los mares. Nos cuesta mucho ver a Argentina relativamente, es decir en relación con otros países. Consecuencia de este deliberado aislamiento cultural es el auge de ideas fuerzas y criterios generalizados que -impulsados por los gobiernos- suelen tener amplio apoyo popular aunque son en general erróneos en lo que refiere a la política o la economía.

En los 90´ por ejemplo, con las ideas privatizadoras de moda, el mensaje oficial decía que Argentina era líder casi único en materia de privatizaciones y desregulaciones. Y la verdad, más allá de los aciertos, errores y horrores de estas políticas, -señalados estos últimos recurrentemente desde la Fundación Libertad y otras organizaciones- es que en esos tiempos todos los países de América Latina llevaron adelante procesos de privatización. También lo hicieron los países de Europa del Este e incluso Europa Occidental, que a través de las normas de la Unión Europea recibieron un fuerte impulso desestatizador.

Hoy, uno de los slogans oficiales -repetido a coro por muchos dirigentes políticos y empresariales- es que Argentina está viviendo un boom de exportaciones. ¿Es así realmente? Cierto es que entre 2001 y 2006 las exportaciones argentinas crecieron un 75%. El número es sin dudas notable, incluso impresionante. Pero cierto es también que el número pierde magnitud si lo ponemos en contexto, es decir si lo comparamos con el de otros países, los de Sudamérica por ejemplo. En el cuadro adjunto podemos ver la evolución de las exportaciones de todos los países sudamericanos en el periodo 2001/2006, el resultado es llamativo:

Ver cuadro 1

Como se puede apreciar, a partir de las excelentes condiciones de la economía internacional y del elevado precio de los commodities, todos los países sudamericanos aumentaron fuertemente sus ventas externas. En ese contexto, las exportaciones argentinas fueron las que más módicamente crecieron: 75%. Países como Perú (238%) y Chile (218%), han triplicado el aumento de la Argentina. También la poderosa economía brasilera, ha generado un aumento de sus ventas muy superior al nuestro. Llama la atención además correlacionar este aumento con la evolución del tipo de cambio, lo cuál puede apreciarse en el siguiente gráfico:

Ver cuadro 2

A modo de ejemplo, Argentina mejoró el tipo de cambio real efectivo casi un 130 % en el lapso 2001/2006, mientras que Brasil o Chile deterioraron su cambio en 24,6% y 12,8% respectivamente. Sin embargo la evolución de las exportaciones ha sido bien disímil entre uno y otros.

Pareciera ser claro que además de un tipo de cambio competitivo -legítimo reclamo del empresariado- el proceso de desarrollo exportador requiere otras cosas que en Argentina están aún muy lejos de producirse. Seguridad jurídica, reglas de juego claras, apertura a las inversiones nacionales y extranjeras, ausencia de impuestos distorsivos, y regulaciones anti-exportadoras (los casos de la retenciones o de la ganadería y lechería son contundentes), mercados de capitales dinámicos, innovación tecnológica y competitividad empresaria, entre otros, son factores que garantizan un crecimiento de las exportaciones sostenido. Sobre todo, es inimaginable esta sostenibilidad si la rentabilidad del sector privado depende de decisiones ministeriales.

Pero más allá de estas consideraciones puntuales sobre lo que ocurre con las exportaciones argentinas, tal vez el mensaje final debiera ser este: el mundo también existe. No debemos vernos como el ombligo del orbe. Debemos compararnos con los demás, mirarnos en relación a otros, que es la única forma de saber como vamos realmente.

Volviendo al inicial ejemplo de candidato uruguayo, el 0,7% de los votos no debería conformarnos, sobre todos si los demás tienen 10, 20 o 30%.

Almuerzo en Madrid

Tengo por Madrid un afecto entrañable. Desde que comencé a venir con frecuencia hace ya algunos años, mientras "tramabamos" la creación de la Fundación Internacional para la Libertad, fui enamorándome de esta ciudad al punto de sentirme hoy, literalmente, en casa.Disfruto en particular de los almuerzos que mis amigos llaman de negocios. Y lo son realmente, porque aunque duren tres horas -desde la 2 hasta pasadas las 5 de la tarde- y sean pantagruélicos en muchos aspectos, es notable como los españoles se las arreglan para ir rápidamente al grano, resolver los temas que los convocan y luego disfrutar de una buena charla.Almorzar con empresarios españoles puede ser muy ilustrativo para un argentino. Todo aquel que tengo algo que ver con algún negocio en América Latina, especialmente en nuestro país, no puede dejar de opinar sobre Argentina y su peculiar historia económica y política. Argumentan con pasión, casi con compromiso, exteriorizando los lazos culturales y afectivos que hacen tan estrecha la relación con la "madre patria".

No entusiasma a los españoles esta Argentina de Kirchner. "¡Como puede ser -me dijo uno de ellos mientras alzaba el dedo índice en uno de los restaurantes gallegos más tradicionales-que ustedes los argentinos apliquen medidas tan anacrónicas como controlar los precios. Eso ya no se usa en ningún lugar del mundo! ". Se quejan a coro de la falta de reglas claras y de la discrecionalidad del poder político. "Y vuestro Presidente - dijo el experimentado ejecutivo de una empresa de servicios- siempre pone a parir a los empresarios. ¿Espera que así vayan inversores?". Me vino a la mente mientras lo escuchaba que Argentina fue durante muchos años el segundo país receptor de inversiones directas de América Latina y hoy es apenas el quinto, luego de México, Brasil, Chile, y aún Colombia.

Mientras dabamos cuenta de los "entrantes", decidí contraatacar y les recuerdé que Argentina viene creciendo a tasas altísimas, en los últimos años. "Como todos -dijo quitándome el entusiasmo mi amigo L.- o acaso no sabes tú que todos los países de América Latina están creciendo a tasas asiáticas. Todos: Perú, Chile..hasta Haití. Y además el mundo vive un momento extraordinario". No conseguí reponerme cuando otro de los comensales, que se mantuvo entretenido con un extraño pescado (¡cómo pueden tener tal variedad de pescados y cocinarlos a todos tan bien!), me preguntó como un profesor en un examen: "Es verdad que Argentina está creciendo mucho, pero mientras tanto ¿hace estas tres cosas, o al menos alguna de ellas? 1) reduciendo la pobreza estructural, 2) Mejorando sustancialmente el sistema educativo; 3) desarrollando la infraestructura de acuerdo al crecimiento del país. Es decir, -insistió con algo de malicia-, ¿Están aprovechando el crecimiento para generar condiciones que lo conviertan en sostenible?".

A falta de una respuesta contundente, traté de cambiar de tema y explicarles la excelente inversión que ha hecho el Real Madrid comprando a Higuaín y en particular a Gago, y lo maravilloso que sería que el equipo merengue consiguiera traer a Carlitos Tévez tal como anuncian algunos medios deportivos españoles. Logré distraer su atención por un rato. Y vino en mi ayuda también la tradicionalmente conflictiva política española, que nos sacó por unos momentos de la realidad rioplatense. "Zapatero lo está haciendo tan mal que puede lograr el milagro de perder las próximas elecciones" dijo Enrique, famoso por la exactitud de sus pronósticos políticos. Aunque todos coincidieron que el Ministro de Economía Solbes ha logrado mantener el rumbo, y la economía se mantiene en forma. "Pero la victoria de Sarkozy -agregó el veterano ejecutivo- le va a meter mucha presión a España, ya que es muy probable que Francia se ponga a la cabeza, junto con Alemania, en materia de reformas importantes. Y nosotros no podemos perder el tren".

Un poco relajado, miré la carta de los postres, pensando que se había acabado la conversación sobre mi país. Pero L. volvió a la carga (¡y de que modo!) "Lo que es verdaderamente imposible en Argentina, es la política. Mira que aquí hay corrupción pero en Argentina...". Expliqué como pude que tantos años de dictaduras debilitaron a los partidos políticos y también la cultura ciudadana al respecto. "Pero ¿es verdad -preguntó Manolo- que desde 1928, ningún partido que no sea el peronista, ha terminado su mandato? ¿Y que sólo el peronismo gana elecciones en Argentina? ¿Qué hace la oposición?". Y remató a boca de jarro, "Me puedes explicar que coños es el peronismo? ¿un partido, un grupo de poder, un sentimiento?". Y me enredé en largas y complejas explicaciones sobre el peronismo y la política argentina mientras me arrepentía de no haber traído a Madrid a alguno de mis amigos peronistas para que me ayude con la respuesta.

Cuando creí haber terminado -y haber sido claro- Manolo, luego de beber un sorbo de pacharán, me miró fijo y dijo "No te entiendo nada". "Yo tampoco", agregó cruelmente L.

Por la cara de los demás, creo que tampoco ellos me entendieron. Y mientras se peleaban por pagar -aquí no es a la americana, siempre alguien paga- me quedé pensando. ”Son españoles, les cuesta entendernos. ¿Que diría un noruego?”